El rol de la mujer en el buceo científico

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Testimonio y vídeo elaborado por Claudia Talamantes.

Mi nombre es Claudia Talamantes Romero, tengo 32 años y vivo en la Comunidad de Ligüi Municipio de Loreto, Baja California Sur. Soy orgullosamente pescadora, buza profesional, ama de casa… las personas me caracterizan por ser “todóloga”. Lo que mas amo de mi vida es todo lo que se relacione con el mundo marino.

Inicié en esto hace 15 años y desde entonces me di cuenta que no es una actividad alusiva a las mujeres. En esos años no todo fue fácil, pues la cultura de mi comunidad me hizo enfrentarme a varios retos; el más difícil fue el cultural, ya que vivíamos en una época donde “los machos” dominaban y las mujeres solo se dedicaban a sus hogares, cuidar a los hijos y olvídate de seguir preparándote profesionalmente. Para mi fortuna, mi familia y yo opinábamos diferente.

En el 2000 formé parte de S.C.P.P. Mujeres del Golfo S.C. de R.L., cooperativa de mujeres dedicada a la captura, empaque y exportación de organismos de ornato. Este fue el primer proyecto sustentable en el que participé y que me ayudó a fortalecer mis capacidades y reconocer aún más el valor de cada mujer en estas actividades, que de por si son un poco complicadas. Ha sido un reto muy importante y difícil en nuestras vidas, pero gracias al apoyo de COBI y otras organizaciones, hemos avanzado poco a poco para lograr un reconocimiento tanto en nuestra comunidad, como en otros países.

COBI lanzó una convocatoria para reconocer el rol de la mujer en el buceo científico, escogiendo a 3 buzas comunitarias para participar en una expedición (las más experimentadas y preparadas). Me animé a participar, confieso que de último momento, ya que no sabia muy bien la dinámica y me sentía un poco insegura por el tema. Chicas de otras comunidades, con quienes tengo contacto por Facebook, me dijeron “ándale, anímate, que nosotras también aplicaremos y sirve que nos conocemos y convivimos”… y me animé.

Fueron 27 participantes aproximadamente. Llenamos un formato con preguntas; al llenarlas, se desvanecieron mis dudas, por que era todo lo relacionado con las actividades de monitoreo que he realizado por 13 años dentro del Área Natural Protegida Bahía Loreto y fuera, en Cabo Pulmo, la Paz, Sonora, así como en intercambios de experiencias en comunidades pesqueras, que ayudaron mucho en mis respuestas.

Después de un mes, las chicas me peguntaban si había recibido algún correo, pues seguras de que yo quedaría seleccionada, siempre me dieron ánimos. Me sentí tan bien que ellas (algunas sin conocerme en persona) tuvieran ese gesto conmigo… fue en ese momento que me la creí y al ver que no obtenía respuesta alguna, empecé a sentir nervios en el estómago.

Un día me enviaron un mensaje diciendo que ya estaban mandando respuestas a las participantes.  Cuando revisé mi correo, sentía que en cualquier momento se me saldría el corazón de la emoción al ver esa agradable noticia que había estado esperando con tantos nervios. Me sentí la mujer más valorada y grandiosa; recuerdo que grité tan fuerte, y mi hija brincaba y gritaba conmigo. Compartí la noticia con mi familia y le di gracias a Dios por tanta dicha, enseguida -como era de esperarse- le tome foto a la aceptación de la solicitud y lo publiqué en Facebook. Al ver las muestras de cariño y admiración de la gente, me la creí aún más.

El siguiente paso era averiguar quiénes eran las otras dos chicas seleccionadas. Mi sorpresa fue que una de ellas, Liz, de isla Cozumel, Quintana Roo, también fue afortunada. A Liz la conocí hace mas de 1 año, precisamente buceando y festejando el día internacional de la buza; desde entonces somos muy buenas amigas y soy su fiel seguidora.  A Mitzi de Isla Natividad, B.C.S., solo la conocía por redes sociales (en un grupo de buzas comunitarias) y por los comentarios de otras chicas de su isla; pero cuando la conocí en persona, me di cuenta que era especial. Es increíble como una organización puede visualizar las características similares de cada una, ya que todas en nuestras comunidades tenemos el propósito de visibilizar a las mujeres en estas actividades, dejar una mejor imagen de convivencia y cultura a las nuevas generaciones y estoy segura que lo vamos a lograr.

El viaje fue como un sueño, conocí a personas encantadoras con quienes compartimos la misma pasión por el buceo y el cuidado del mundo marino. Me siento muy afortunada de haber conocido a Dora (dueña del barco Quino el Guardián) y estoy muy agradecida por sus atenciones, es un ser humano que vale oro. He de confesar que lo mas encantador de todo es que éramos 13 buzas al cuidado de la tripulación masculina; ellos nos trataron como reinas y nos dijeron que nos enfocáramos a disfrutar el viaje.

De las 13 chicas, solo 5 hablábamos español, así que todas lucimos un poco de nuestro “Spanglish”, lo que hizo la convivencia mucho más divertida y dinámica, pues siempre sobraron motivos para estar alegres. Cuando nos presentamos y dijimos de donde veníamos y a que nos dedicamos, me sentí tan especial, estaba orgullosa de mí misma; ya que mencionaron la cantidad de nombres científicos de todas las especies marinas que conozco, además comentaron que si tenían dudas de alguna especie, podían preguntarme. Así que en cada llegada de buceo todas llevábamos nuestras imágenes y nos sentábamos a platicar y a identificar especies; dábamos una breve explicación de la especie, de su comportamiento, hábitat, si era comercial o de ornato. Eso hacía nuestras tardes especiales, dinámicas y placenteras, porque todas aportábamos conocimientos y técnicas.

Durante el viaje todo fue felicidad y sorpresas. Fue increíble cuando nos enteramos que  las otras chicas buceaban con Nitrox y nosotras solo usábamos aire. El Nitrox es una mezcla más limpia, que garantiza mayor tiempo de buceo y menor acumulación de nitrógeno en la sangre, por lo cual el riesgo de descompresión es más bajo.

Al tercer día Dora nos dio la noticia: ella nos patrocinaría la certificación Nitrox. Después del siguiente buceo nocturno nos darían la capacitación en el mismo barco para que a primera hora comenzáramos a bucear con esa mezcla. Se los juro, yo no sabía si estaba soñando o había tenido una alucinación después del buceo, pero al voltear a ver las caras de felicidad de Liz y Mitzi supe que todo era real. Fue ahí cuando comprendí que todo sacrificio, todas las veces que me señalaron por ser la rara, la diferente de mi comunidad. Todas las veces que me ofendieron y que trataron de desanimarme… todo, todo eso había valido la pena. La recompensa era estar en ese preciso momento tomando la capacitación.

Ya se imaginarán la felicidad el día siguiente cuando ya éramos todas unas expertas en bucear con Nitrox. Aún recuerdo cuando dijimos nuestro tiempo de buceo: 75 minutos, cuando acostumbrábamos a bucear máximo 40. Salimos con la piel arrugada y los labios partidos por tanto tiempo de inmersión. A veces hacíamos 3 buceos de día y 1 nocturno y siempre al salir de un buceo nos preguntaban los Dive Master “¿Chicas van a hacer el siguiente buceo? ¿Cómo se sienten?” Y casi en coro respondíamos “Sí, a eso venimos de tan lejos”, y ellos animados solo sonreían y decían “Eso es todo”.

Los días transcurrieron y todos fueron diferentes, queríamos más días. Me di cuenta que habían pasado 10 días de no estar en mi hogar, pero con tanta felicidad lo había echado de menos.

El último día nos dijeron que éramos las primeras chicas en disfrutar de esa experiencia, pero que al siguiente año alguien más tendría la oportunidad. Así que, de todo corazón deseo que la próxima vez te toque a ti mujer. A ti que me ves, a ti que en este momento me lees, me escuchas; a ti que tal vez te sientes molesta y desalentada y crees que todo se ha puesto difícil. A ti te digo que nunca abandones tus sueños, por más difícil, loco, imposible o fácil que lo creas, por favor siempre pregúntate: ¿Y por qué no?

Y hazlo todas las veces que sea necesario, cuando no crean en ti, cuando te digan que no puedes… incluso si tú piensas que no puedes, solo tienes dos opciones: que tu sueño te guste o que tu sueño te guste aún más  ¡tú eliges!

Mi familia, familia COBI, nuestra niñera oficial Arturo, Neyra, Inés, Jorge, Dora, tripulación Quino el guardián, por haber hecho  de este viaje un sueño hecho realidad.

Gracias a todos.

 

 

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